Otra historia del che guevara cuando era muy chico y peleaba con el ASMA
Recopilada
por el Dr Leon Gerner
Alrededor de 45 días de nacido Ernesto Guevara
sufrió una afección pulmonar. Entonces vivía en unión de sus padres en la zona
de Misiones, localidad situada en las cercanías de las enormes cataratas de
Iguazú. En ese lugar la familia Guevara poseía una plantación de yerba mate.
Ellos vivían en el puerto de Caraguatay, próximo a los territorios de Brasil y
Paraguay.
La casa que habitaban se localizaba en lo alto de una loma y suspiros y paredes, así como el techo eran de madera.Algunos meses después, exactamente cuando ya tenia dos años a Ernestito se le presentó su primer ataque de asma. Acerca del surgimiento de esa enfermedad en su primogénito, Ernesto Guevara Lynch contó que una fría mañana del mes de mayo de 1930 su esposa se bañó con el pequeño en la playa del Club Náutico de San Isidro. Cuando regresaron a la casa notaron que el niño no estaba bien y en horas de la noche comenzó a toser.
Ernesto Guevara Lynch contó: "Yo nunca había presenciado un ataque de asma y cuando lo note con bronquitis y fatigado llame a un viejo vecino nuestro -el doctor Pestaña - quien no dió demasiada importancia a la enfermedad y diagnóstico bronquitis asmática sin complicaciones, conectando este ataque con una vieja neumonía que Ernesto había contraído en la ciudad de Rosario, a los pocos días de nacer. Le recetó lo corriente en aquella época: calor, jarabes con adrenalina, cataplasma y otros paliativos.
"Ernesto mejoró, pero el asma, aunque aliviada, no desapareció. El doctor Pestaña comenzó a preocuparse por su persistencia. Por fin mejoró bastante, pero en cuanto se le descuidaba en el abrigo, o por cualquier otro motivo, le volvían los ataques asmáticos." (1)
No resultó fácil para los padres de Ernesto Guevara enfrentar el mal que aquejaba a su hijo e incluso esto provocó que en el transcurso del tiempo se fuesen trasladando hacia distintas regiones de Argentina en busca de un lugar con un clima adecuado que contribuyera a evitar que las crisis de asma se le presentaran con frecuencia al niño.
De la angustia que ellos sentían e incluso de cómo reaccionaba Ernesto cuando muy pequeño se le agudizaba la falta de aire, también relató Ernesto Guevara Lynch "Ernesto se iba desarrollando con ese terrible mal encima y su enfermedad comenzó a gravitar sobre nosotros. Celia pasaba las noches espiando su respiración. Yo lo acostaba sobre mi abdomen para que pudiera respirar mejor y, por consiguiente, yo dormía poco y nada¨.
Cuando Ernesto apenas comenzaba a balbucear alguna que otra palabra, decía: "Papito, inyección", en el momento en que el asma se le acentuaba. Esto da la medida de cual seria su sufrimiento al no poder respirar con libertad; los niños tienen terror al pinchazo y él, en cambio, lo pedía porque sabia que era lo único que le cortaba los accesos." (2).
(1). Testimonio reflejado en el libro de Ernesto Guevara Lynch titulado "Mi hijo Ernesto". Editorial Sudamericana Planeta, julio de 1984, paginas 139-140. (2) Idem, pagina 140
La casa que habitaban se localizaba en lo alto de una loma y suspiros y paredes, así como el techo eran de madera.Algunos meses después, exactamente cuando ya tenia dos años a Ernestito se le presentó su primer ataque de asma. Acerca del surgimiento de esa enfermedad en su primogénito, Ernesto Guevara Lynch contó que una fría mañana del mes de mayo de 1930 su esposa se bañó con el pequeño en la playa del Club Náutico de San Isidro. Cuando regresaron a la casa notaron que el niño no estaba bien y en horas de la noche comenzó a toser.
Ernesto Guevara Lynch contó: "Yo nunca había presenciado un ataque de asma y cuando lo note con bronquitis y fatigado llame a un viejo vecino nuestro -el doctor Pestaña - quien no dió demasiada importancia a la enfermedad y diagnóstico bronquitis asmática sin complicaciones, conectando este ataque con una vieja neumonía que Ernesto había contraído en la ciudad de Rosario, a los pocos días de nacer. Le recetó lo corriente en aquella época: calor, jarabes con adrenalina, cataplasma y otros paliativos.
"Ernesto mejoró, pero el asma, aunque aliviada, no desapareció. El doctor Pestaña comenzó a preocuparse por su persistencia. Por fin mejoró bastante, pero en cuanto se le descuidaba en el abrigo, o por cualquier otro motivo, le volvían los ataques asmáticos." (1)
No resultó fácil para los padres de Ernesto Guevara enfrentar el mal que aquejaba a su hijo e incluso esto provocó que en el transcurso del tiempo se fuesen trasladando hacia distintas regiones de Argentina en busca de un lugar con un clima adecuado que contribuyera a evitar que las crisis de asma se le presentaran con frecuencia al niño.
De la angustia que ellos sentían e incluso de cómo reaccionaba Ernesto cuando muy pequeño se le agudizaba la falta de aire, también relató Ernesto Guevara Lynch "Ernesto se iba desarrollando con ese terrible mal encima y su enfermedad comenzó a gravitar sobre nosotros. Celia pasaba las noches espiando su respiración. Yo lo acostaba sobre mi abdomen para que pudiera respirar mejor y, por consiguiente, yo dormía poco y nada¨.
Cuando Ernesto apenas comenzaba a balbucear alguna que otra palabra, decía: "Papito, inyección", en el momento en que el asma se le acentuaba. Esto da la medida de cual seria su sufrimiento al no poder respirar con libertad; los niños tienen terror al pinchazo y él, en cambio, lo pedía porque sabia que era lo único que le cortaba los accesos." (2).
(1). Testimonio reflejado en el libro de Ernesto Guevara Lynch titulado "Mi hijo Ernesto". Editorial Sudamericana Planeta, julio de 1984, paginas 139-140. (2) Idem, pagina 140

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